Los científicos despejan el camino hacia la clonación sin embriones


María Blasco, a la izquierda, junto a dos investigadoras de su equipo

La reprogramación celular tiene el camino más despejado para pasar del laboratorio a los hospitales. La técnica que permitirá algún día generar células para trasplante de pacientes con enfermedades incurables es hoy una de las grandes esperanzas de la medicina, pero aún tiene muchos obstáculos que sortear. La edición digital de la revista «Nature» publica cinco investigaciones, tres de ellas españolas, en las que se identifican algunas de las barreras que impiden a la técnica ser más eficiente y segura para los futuros enfermos. La clave está en algunos genes supresores de tumores, entre ellos el p53, un conocido gen protector del cáncer.

Programación celular
La reprogramación celular consigue que una célula obtenida de la piel o de la raíz de un cabello sea capaz de dar marcha atrás en el tiempo, convertirse en una célula similar a las embrionarias (célula iPS) y después transformarse en la célula que necesitemos. Ya sean neuronas, células del páncreas, del corazón…, listas para trasplante y sin destruir embriones en el camino. Pero para dar ese salto en el tiempo, casi mágico, se deben insertar en las células genes mediante un virus, un proceso que no está exento de peligro y que tampoco es eficiente.
 
En el laboratorio sólo se consigue que unas pocas células pongan a cero su reloj biológico y se transformen en las células que necesitemos. Esta baja eficiencia complicaría los tratamientos si algún día llegaran a las consultas. Por otro lado, todo el proceso «aún es como una caja negra donde no se sabe lo que está ocurriendo y las nuevas investigaciones ayudarán a esclarecer el proceso», explicó a ABC, María Blasco.
 
Su grupo ha demostrado que las células con cualquier daño en su ADN no llegan nunca a convertirse en una célula iPS, porque el gen p53 lo impide. Las células dañadas se reprograman con dificultad y se produce una mayor muerte celular durante el proceso. «El mecanismo es el mismo por el cual este gen previene la diseminación de células dañadas en el cáncer humano», señaló.
 
El trabajo del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona y del Instituto Salk también se centra en este gen supresor de tumores. Demuestran que controla la reprogramación celular y se plantean que el hallazgo ayudará a mejorar las terapias regenerativas y también la investigación del cáncer.
 
Futuro esperanzador
El grupo de Manuel Serrano, del CNIO también ha identificado otros dos genes que nos protegen del cáncer como obstáculos del proceso. Si se inhibieran estos genes, así como el p53, se mejoraría la técnica, pero aumentaría el riesgo de cáncer. «El objetivo sería encontrar una fórmula para hacerlo de forma temporal. Pero ahora, lo importante es que sabemos que la reprogramación celular no es un proceso caótico, donde las células adultas se transforman por azar. Hay obstáculos que se pueden eliminar. Todo esto nos da más seguridad para ponernos a pensar en futuros tratamientos».

 

N. RAMÍREZ DE CASTRO | MADRID

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