GENÉTICA Y MONSTRUOS

GENÉTICA Y MONSTRUOS

27-4-2005

 REDES-TVE


Los dragones forman parte de las fábulas tanto de Oriente como de Occidente, estos seres tan temibles en algunos relatos como valientes y fuertes en otros tienen un aspecto inconfundible: dos pares de patas, un par de alas y exhalan fuego por la boca. Pero, ¿hay alguna base científica para estas mutaciones, estas variaciones entre los dragones y los vertebrados?

Henry Gee, editor de la de paleontología de la prestigiosa revista inglesa Nature y experto en cuestiones evolutivas ha intentado analizar científicamente cosas fantásticas. Para Gee, el hecho de que todas las criaturas a las que estamos acostumbrados tengan cuatro patas no significa que esto siempre fuera así. En las primeras fases de la evolución de los peces había criaturas con distintos números de aletas y aunque nosotros hemos evolucionado de los que tenían dos delante y dos detrás, esto no significa que no fuera posible otra cosa.

Descubrimientos recientes como el del Homo Floresiensis pone en relieve la inexactitud del modelo lineal de la evolución humana que teníamos hasta hace muy poco. No es tan simple como pasar del simio que se va irguiendo hasta llegar a convertirse en hombre, la evolución implica muchos más aspectos que todavía no conocemos.

En la segunda parte de REDES Eduard Punset seguirá debatiendo con Máximo Sandín, profesor de Antropología biológica de la Universidad Autónoma de Madrid y Jordi Agustí, Director del Instituto Paleontológico Miquel Crusafont diferentes aspectos sobre genética.

Asimismo, el programa contará con los reportajes habituales y sección del “Informativo 3000” que se renueva con dos nuevos presentadores. Los telespectadores también pueden participar en REDES contestando a la pregunta “¿Qué creencia popular puede demostra


Entrevista a Henry Gee

Henry Gee es editor de la sección de paleontología de la prestigiosa revista inglesa Nature. Desde este cargo, Gee ha participado en debates sobre cuestiones evolutivas, como el descubrimiento del Hombre de Flores. Varios libros publicados muestran su interés por los orígenes humanos, los dinosaurios alados o incluso los animales de leyenda.

Eduard Punset:

Dios creó al hombre y, del mismo modo, creó al gato, al perro, al caballo, etcétera. Prototipos estáticos que, supuestamente, no han experimentado ningún cambio. Pero resulta difícil conciliar esta idea adquirida con la realidad, en la que impera la diversidad, las mutaciones y las distintas especies… eres uno de los científicos que mejor ha explicado esta paradoja, en la que tenemos, por un lado, los prototipos; y, por el otro, la ingente diversidad…

Henry Gee :

Antes de Darwin, la gente pensaba, como has dicho, en unidades como el caballo, el gato, el ser humano. Se creía que eran arquetipos en la mente de Dios. Y cada individuo era una instanciación de aquello que estaba en la mente de Dios. Y como las formas en el mundo eran diferentes, cada una de ellas difería ligeramente del ideal. Desde una perspectiva religiosa, prevalecía esta creencia en la juventud de Darwin: la visión filosófica de la naturaleza era que cada individuo era una mera imperfección, una aproximación a la idea de Dios. Así pues, la variación era el ruido. Si hablamos de señal y de ruido, la variación era el ruido. Pero el gran acierto de Darwin fue decir: no, la variación no es el ruido, sino la señal, es lo que debería interesarnos. No hay arquetipos en la mente de Dios, sólo existe la variación. Éste fue el gran descubrimiento de Darwin.

Pero el problema es que no pudo descubrir cómo se mantenía esta variación, porque si se combinaran las características de ambos padres, el resultado sería una mezcla en la descendencia. Y si esto fuera así, con el tiempo, sería como mezclar distintos colores de pintura, todos acabarían siendo marrones, y no podríamos hacer que luego, de repente, al mezclar dos pinturas marrones obtuviéramos pintura roja y azul. ¡Así que la variación se perdería! No tenía modo alguno de saber cómo se mantenía y regeneraba la variación. Nadie había escuchado a hablar de la mutación

Así que Darwin se quedó encallado, atascado; lo que resultó evidente incluso en esa época. El origen de las especies se publicó en 1859…Y nadie atendió a la idea principal. La gente estaba más interesada en las implicaciones sociales y políticas. Pero cuando empezaron a analizarlo desde una perspectiva científica, cuando Darwin murió, la idea empezó a perder prestigio. En 1881, 1882… Y hacia el 1900 el darwinismo estaba muerto.

Eduard Punset :

Ya veo

Henry Gee

Totalmente muerto. Es importante mencionar aquí a William Bateson. En la década de 1890, Bateson se dio cuenta de que, si el darwinismo tenía algún mérito, debíamos entender la variabilidad. Esto fue antes de que nadie supiera nada sobre los genes o sobre la genética.

En 1900 Bateson, entre otros, redescubrió la obra injustamente olvidada de Gregor Mendel sobre los genes y la herencia. Afirmó entonces que para comprender la variación hay que volver al principio de todo, y seguir la pista de la variación en las criaturas, para intentar deducir alguna ley natural. De modo que creó un bestiario que recuerda a los bestiarios de la Edad Media: elaboró un catálogo de seres monstruosos.

De hecho si retrocedemos en el tiempo hasta el período medieval, Francis Bacon afirmó: “si queremos entender qué es normal y qué se inscribe en la categoría de monstruo, tenemos que hacer un catálogo de todos los monstruos, para entender la normalidad”

Eduard Punset :

Y este fue el principio de la genética, en cierto modo…

Henry Gee :

Sí. Esto es exactamente lo que hizo Bateson.

Bloque 2: Animales de Leyenda

Eduard Punset :

Henry, afirmas que los vertebrados tienen normalmente dos pares de patas, mientras que los dragones que exhalan fuego tienen tres, dos pares de patas y un par de alas. ¿Hay alguna posibilidad, alguna base científica, para estas mutaciones, estas variaciones de los dragones?

Henry Gee :

Bueno, el dragón es una criatura de fantasía, y cuando abordé este tema en el libro L a Ciencia de la Tierra Media intentaba analizar científicamente cosas fantásticas. Lo que hay que hacer es intentar apartarse de la historia que siempre nos han contado, de la narrativa lineal. Siempre se ha creído, por ejemplo, que todos los animales terrestres tenían cinco dedos, que el cinco era el número primitivo mágico; pero a partir de la década de los setenta y ochenta se empezaron a descubrir criaturas del pasado con 8, 7, 9… con distintos números de dedos. Lo que demuestra que existieron posibilidades en la naturaleza que jamás se exploraron del todo.

En cuanto al dragón, mi pregunta es, aunque todas las criaturas que vemos o a las que estamos acostumbrados tengan cuatro patas, ¿significa esto que siempre fue así? ¿Significa que necesariamente fue así? En las primeras fases de la evolución de los peces, había criaturas con distintos números de aletas, aunque luego resultara que los peces de los que hemos evolucionado tenían dos delante y dos detrás… esto no significa que no hubiera sido posible otra cosa.

Eduard Punset :

¿Y qué me dices del fuego, del hecho de arrojar fuego? ¿Puede haber una base científica para la exhalación de fuego?

Henry Gee :

¡El fuego es muy fácil! El fuego es un problema fácil…

Eduard Punset :

Ya veo…

Henry Gee :

Sí, lo aprendí en mis clases de química del instituto. Es muy fácil hacer éter, que se utiliza, o utilizaba, como anestésico. Pero el éter es muy inflamable, con sólo moverlo de una pipeta a otra estalla en llamas, y es muy, muy fácil de hacer; peligrosamente fácil para un adolescente con ganas de experimentar en un laboratorio desierto como yo… ¡creé algunos fuegos terribles!

Eduard Punset :

Así pues, ¿la ciencia podría demostrar, si no hay otros motivos en contra, la posibilidad de dragones con seis miembros que exhalan fuego?

Henry Gee :

Sin duda es posible: ¡la evolución puede hacer cosas asombrosas! Lo de las seis patas es posible; lo del fuego es fácil; hay escarabajos que pueden arrojar veneno, que presentan elementos químicos pasmosos. Por ejemplo, hay un pequeño escarabajo llamado Escarabajo Bombardero que produce peróxido de hidrógeno y otros elementos químicos fabulosos, los junta en una cámara de combustión como si fuera un motor para generar grandes cantidades de calor, y luego los lanza a chorro a cualquier animal que le persiga. En comparación, creo que los dragones que exhalan fuego son fáciles, para nada difíciles.  

Bloque 3: Pájaros y “flores” – ejemplos de la evolución.

Eduard Punset :

Una cosa, has mencionado la dificultad de vincular la causa y el efecto, en el tiempo geológico, y como ejemplo tenemos el origen de las aves.

Henry Gee :

Eduard Punset :

La gente decía que procedían, qué sé yo, de animales que saltaban desde los árboles, por ejemplo… pero entonces llegasteis vosotros y dijisteis: no tiene nada que ver con eso, todas las aves, incluyendo seguramente las gallinas, proceden de los dinosaurios.

Henry Gee :

Eso es.

Eduard Punset :

¿Y cómo lo sabéis?

Henry Gee :

Bueno, es una idea antigua: se le ocurrió por primera vez a Thomas Henry Huxley, el principal publicista de Darwin. Observó los esqueletos de las aves y los esqueletos de los dinosaurios que se empezaban a descubrir en el siglo XIX. Y detectó un gran parecido entre los dinosaurios y las aves, de modo que pensó que tal vez las aves venían de los dinosaurios.

Pero esta idea no fue muy bien recibida, por varios motivos. Se siguieron pistas falsas. Por ejemplo, se dijo que como no se habían encontrado espoletas en los dinosaurios, las aves no podían ser dinosaurios, etc. Así que la opinión generalizada por aquel entonces era que las aves procedían de un grupo sin definir de antiguos reptiles. Es una solución muy cómoda, porque si no defines de qué grupo se trata, no estás respondiendo la pregunta. Sencillamente pospusieron la pregunta, que seguía sin resolver. Y entonces se enzarzaron en la definición de las aves. Si miramos a nuestro alrededor, no vemos animales que sean aves a medias, o un pájaro que esté a punto de convertirse en pájaro. Todas las aves tienen plumas, y picos, y alas, y vuelan o, si no son voladoras, creemos que sus antepasados podían volar…

Eduard Punset :

Así que siempre se buscaban plumas…

Henry Gee :

Siempre se buscaban plumas y, además, esto les impulsó a creer que cualquier ser que tuviera plumas tenía que ser un ave. Lo cual por supuesto ¡constituye un error de lógica! Decir: “todas las aves tienen plumas, así que todos los animales con plumas son aves” es realmente ilógico, es como decir: “como todos los elefantes tienen cuatro patas, todos los animales con cuatro patas tienen que ser elefantes”. Es un auténtico disparate, tal y como demuestra el hecho de que hubo dinosaurios, dinosaurios grandes, con algo muy similar a plumas. Los ornitólogos han intentado ignorarlo y más tarde retractarse, porque su postura es ilógica, es un error de lógica. Nada más que eso. Y últimamente, en los últimos 10 años, en China se han encontrado pruebas de dinosaurios con plumas, bastante grandes, dinosaurios que jamás podrían haber volado. Así pues…

Eduard Punset :

..las plumas estaban antes que las aves

Henry Gee :

Las plumas estaban antes que las aves, sí. Y muchas otras cosas. Los huesos huecos. Creíamos las aves tenían los huesos huecos para conseguir más ligereza. Pero no, los grandes dinosaurios también tenían con huesos huecos. Los grandes dinosaurios también tenían espoletas. Los grandes dinosaurios tenían pico. Y ponían huevos como las gallinas y los empollaban como las gallinas, incubándolos. Y doblaban los brazos así, como las aves. De hecho, ¡los dinosaurios eran aves, mucho antes que las aves!  

Eduard Punset :

Hablemos de otro tema presente en la prensa en los últimos tiempos, la Isla de Flores…

Henry Gee

Sí, desde luego. ¡Ese sería muy grande!

Eduard Punset :

¿Qué sucede? ¿De dónde procede? ¿Se trata de una desviación, una mutación, de algún tipo de Australopitecus ?

Henry Gee :

Es un debate enorme ; ahora mismo, la polémica está servida. Cuando leí por primera vez sobre este tema, no supe qué pensar. Lo que está claro es que sus descubridores no entendieron lo que tenían entre manos, porque era algo totalmente distinto de lo que hubiéramos esperado a partir del modelo lineal que tenemos de la evolución humana, de las historias que contamos.

Unos científicos de Australia e Indonesia descubrieron en una cueva el esqueleto de una criatura de apariencia humana, pero muy distinta de lo que lo que hubiéramos esperado. Y a la vez muy reciente: 18.000 años, que vivía a la vez que los humanos modernos en otras partes del mundo. Los investigadores no supieron qué hacer con esto. Sólo tras una extensa investigación y debate se afirmó que era un homínido de nuestro propio género, porque el cráneo era muy similar al humano.

Los propios autores siguen dudando que se trate de un homo , y piensan que podría ser una criatura semejante al Australopitecus , no lo saben. Muchos críticos han postulado que se trata de un humano moderno pero patológico, microencefálico.

Eduard Punset :

Sí, eso he leído

Henry Gee:

Creo que hay un buen argumento en contra de la versión microencefálica, bueno, en realidad más de uno. La explicación más simple es que estas criaturas permanecieron aisladas en Flores hace un millón de años, a partir de un homínido primitivo llamado Homo erectus , que sabemos que estuvo allí. Se han encontrado herramientas de piedra en la isla. El único modo que siempre ha habido de llegar a Flores es por mar, en un barco o sobre un tronco, lo que sea.

Flores tiene una población propia, es una isla fantástica. Hay ratas gigantes del tamaño de gatos, que todavía viven allí, y hubo elefantes diminutos y enormes lagartos, dragones de Komodo….

Eduard Punset :

¿Significa esto que el mundo era así hace un millón de años?

Henry Gee :

El mundo EN FLORES era así y, a menudo, cuando una población permanece tan aislada en una isla, se vuelve muy pequeña o muy grande: se desvía mucho de la norma. Sin embargo, lo chocante del descubrimiento del Hombre de Flores … es que también puede sucederle al ser humano; que la naturaleza puede actuar en las personas del mismo modo que lo hace en el resto de animales. Volviendo a la falacia de pensar en las cosas de un modo lineal, tendemos a creer que con la tecnología adecuada podemos protegernos de la evolución… que podemos modificar el entorno, y pasar de ser sus presas, a dominarlo.

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