Cómo elegir un premio Nobel

06-04-2004 -REDES –TVE
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REDES les desvela esta semana cuales son los principales ingredientes para conseguir un Premio Nobel. El programa científico de La–2 de TVE ha viajado hasta Estocolmo para conocer el trabajo que desarrolla la Fundación Nobel así como el de los Comités Nobel, hasta desvelar el nombre de los galardonados que reciben el prestigioso Premio coincidiendo con la muerte de Alfred Nobel, inventor de la dinamita.

En esta emisión se recogen opiniones prestigiosos científicos que han recibido el premio Nobel y explican cuál es la importancia de este galardón que cuenta con más de cien años de historia así como su contribución a la divulgación de la ciencia en las universidades y los medios de comunicación en general. Los detractores del Nobel que también tienen voz en el programa REDES opinan que la ciencia ha cambiado mucho en estos años y que el prestigioso debería acoger otras disciplinas.

Eduard Punset entrevista a István Hargittai, profesor de química de la Universidad de Budapest y autor de muchas obras de divulgación y a J. Michael Bishop premio Nobel de Medicina en el año 1986.
En el programa interviene también. En el programa también intervienen el presidente y el Director ejecutivo de la Fundación Nobel, Kai Siegbahn y Bengt Samuelsson, premios Nobel de Física y de Química respectivamente, la secretaria del Comité Nobel de Química, representantes de organizaciones que otorgan premios Alternativos a los Nobel así como profesores y periodistas científicos suecos.

El programa contará también con sus secciones habituales de reportajes, “el Experimento”, el “Informativo 3000” y el concurso “La Cuestión” que en su quinta edición plantea la siguiente pregunta “ Qué ley ha deducido vd. Tras observar el mundo, las personas o la historia?
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Entrevista con J. Michael Bishop
J. Michael Bishop Fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina en el año 1986 por focalizar las causas del cáncer en la célula. Es autor del libro “Como ganar un premio Nobel” en el que analiza la trayectoria que le condujo hasta este prestigioso premio.

Eduard Punset:
Hay muchas similitudes entre nosotros. Naciste en el año 1936, como yo. Yo pasé los primeros años de mi niñez en un pueblecito de 400 personas, igual que tú, y, bueno… aquí se acaban nuestros parecidos, ya que nunca me han nominado para el Nobel. Pero ¿no crees que somos bastante diferentes a las personas que viven en la ciudad? Por ejemplo, cuando voy al campo con gente de ciudad, muy a menudo les digo: ¿puedes ver el pájaro en esa rama de ahí? Y ellos nunca lo pueden ver, simplemente no están acostumbrados a ver los pájaros, las serpientes y los peces en el río, como probablemente nosotros lo hicimos. ¿La infancia marcó tu vida?

J Michael Bishop:
Sí, mucho, y todavía me gusta mucho la vida y la cultura rural; pero por otra parte tengo que decir que cuando era un adolescente tenía muchas ganas de irme. Porque sabía que había un mundo más interesante por conocer, y estuve encantado de llegar a la ciudad. Al principio nadie, ni yo mismo, pensó en mi como un futuro científico, en parte por este contexto rural en el que crecí, donde la ciencia no tiene más consecuencia. En la universidad dudé entre la Historia del Arte, las Humanidades y las Ciencias. Me atraía todo por igual, y fui a la facultad de medicina casi por defecto, ya que no estaba muy seguro de mi carrera. Me interesaba fundamentalmente por la biología: cómo están formados los animales y cómo funcionan, pero incluso cuando comencé en la facultad de medicina tampoco tenía claro que quisiera ser investigador o científico. Esto no llegó hasta que me adentré en la medicina y vi por primera vez en mi vida ejemplos de científicos. Incluso tengo colegas, algunos que son también premios Nobel, que no empezaron a ser científicos hasta los 30 o más tarde. John Anders, que es el hombre que más ha trabajado para crear la vacuna de la polio, y que finalmente obtuvo el Nobel, era un académico de literatura, y empezó a investigar de golpe, cuando tenía más de 40 años …

Eduard Punset:
Increíble.

J Michael Bishop:
… y nunca tuvo una formación específica. Varía muchísimo y hasta cierto punto depende de lo sofisticado del campo en el que se entra… si se entra en uno muy sofisticado se necesita aprendizaje desde muy al principio, digamos por ejemplo física teórica; mientras que el campo en el que yo entré, el campo de los virus – de los humanos y otros animales – cuando yo entré era un campo bastante elemental y era posible para una persona sin formación previa, como lo era yo, entrar y aprender por mi mismo los conocimientos necesarios.

Eduard Punset:
Tu gran pasión eran los virus que infectan animales – incluidos como animales los homínidos -, a los que haces referencia como “esos seres tan diminutos que pueden llegar a crear tales desastres: el resfriado común, la mortalidad global por la gripe, o los horrores de la viruela, el ántrax, el sida… bueno, esto ha sido tu pasión…

J Michael Bishop:
Una lista muy dura.

Eduard Punset:
Es así, y ¿todavía lo es?

J Michael Bishop:
Por ahí es por donde empecé, pero mi pasión ahora es el cáncer: entender el cáncer. En realidad me interesé por estos virus porque son una herramienta muy interesante para de estudiar la complejidad de las células humanas. Una célula es un sistema tremendamente complejo, y nuestro cuerpo está formado por billones y billones de ellas. Los virus son muy simples e interactúan con las células mediante ciertos mecanismos que conocemos, y eso nos permiten utilizarlos como forma de comprender la célula. O sea que mi motivo ulterior para trabajar con los virus no es tanto el interés en su capacidad de crear caos y enfermedades terribles, sino su potencial de ser utilizados como herramienta para estudiar la célula humana y comprender cómo funciona. Y entender su funcionamiento yo creo que nos llevará a comprender el cáncer, cómo aparece y cómo tratarlo. Esto era algo en lo que la mayoría de nosotros – los científicos en medicina – creíamos, y hasta cierto punto ha sido demostrado.

Eduard Punset:
Nunca olvidaré –y siempre les digo a mis estudiantes que un día cuando tenga tiempo – que es algo que nunca tengo – , les enseñaré las células en un microscopio de fotones – como yo las vi por primera vez en Nueva York. Una saliendo de un tumor y dirigiéndose a algo como un lápiz que la atraía, porque quizá pusieron algún tipo de azúcar… nunca había visto una cosa igual: increíble. Y en realidad es de lo que estamos hechos, ¿no?

J Michael Bishop:
Sí y el cuerpo humano es la comunidad más sorprendente del planeta. Es una comunidad de billones de miembros que está coordinada de forma extraordinaria, y tiene la capacidad de tener acciones personalizadas dentro de esa comunidad, como las células que se desplazan de una parte del cuerpo a otra para defenderlo de un agente infeccioso. Es una comunidad que piensa por si misma, pensamos por nosotros mismos, y lo hacemos por medio de los billones y billones de células que poseemos, que fundamentalmente siguen siendo misteriosas y que forman el cerebro y nos proporcionan la conciencia y la capacidad de pensamiento. Es increíble… y no me puedo imaginar cómo alguien que se encuentra con semejante espectáculo no puede admirarse de la majestuosidad de lo que se consigue al juntar algunos billones de células y hacer que funcionen formando un organismo que tiene una comunidad tan bien coordinada.

Eduard Punset:
Una última pregunta. Alguien dijo, o escribió, aunque no recuerdo quien fue… “¿Detener la ciencia hasta que la alcance la moral?” Pero en el presente la moral va hacia atrás, de manera que ¿qué debemos hacer con la ciencia? ¿cómo ves este cuestionamiento de la moral convencional a través de la investigación científica y los descubrimientos?

J Michael Bishop:
Estas palabras son del poeta americano Randon Gerald, quien vivió aquí en la costa Oeste y era un hombre de una personalidad excepcional. Pero creo que lo que esas palabras significan para mi es que las personas que se resisten al progreso científico y tecnológico diciendo que de alguna manera nos deshumanizan, no captan el concepto. El progreso tecnológico y científico ofrece a la humanidad una opción que puede utilizarse de una manera sabia o abusar de ella. El rechazarlo por si mismo es un error terrible, y lo que Gerald estaba diciendo es que la humanidad se creía que era superior si se pensaba que había alcanzado un nivel de moral personal que le permitiera juzgar algo como la ciencia, en lugar de juzgarse a si misma, en lugar de juzgar la forma en que la humanidad la utiliza. El debate sobre la investigación de las células madre, las células madre de embriones, es un ejemplo contemporáneo de actualidad. Lo que la mayoría de los científicos dirán es que la tecnología en sí no es inmoral: la tecnología de crear líneas de células madre, no la clonación de seres humanos, no es en sí inmoral. Lo inmoral sería si se utilizara la tecnología para clonar seres humanos, que es algo por lo que no abogo ni yo ni casi ningún científico en la profesión. Creo que lo que Gerald estaba diciendo es que no se le debe echar la culpa a la tecnología, o a cómo se ha utilizado de forma errónea, no hay que echar la culpa a la ciencia y a cómo se ha utilizado de forma errónea, hay que echarle la culpa a la humanidad.
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Entrevista con Istvan Hargittai
Istvan Hargittai Es profesor de Química de la Universidad de Budapest y prolífico autor de obras de divulgación científica. En el libro “Camino a Estocolmo”reflexiona sobre el proceso de selección de los premios Nobel y repasa la carrera científica de numerosos galardonados.or sus descubrimientos acerca del sistema

Eduard Punset:
Esto del premio Istvan Hargittai es increíble ¿no? Es increíble y va mucho más allá de lo que se podía imaginar Alfred Istvan Hargittai, aunque quizá no es lo que él se imaginaba, y pensó en llamarlo también – corrígeme si me equivoco – “el descubrimiento que sucede el año después”. También pensó que sólo se otorgaría un premio. ¿Qué más? Principalmente pensaba en cosas prácticas ¿no?

Istvan Hargittai:
Es difícil saber lo que pensaba exactamente, pero es increíble que en un testamento de sólo una página creó algo de lo que más de 100 años después todavía se habla. Los suecos están asombrados y también el jurado que los otorga, ya que el éxito es tremendo, y también el prestigio y la autoridad, y el interés en el premio. Creo que Istvan Hargittai era un visionario y tenía esta visión… que exactamente no podemos saber cuál era, pero debía saber que estaba creando algo importante, ya que la cantidad de dinero que dejaba era tremenda. El eligió unos campos muy bien definidos. Está claro que era un romántico, pero cuando eligió los campos de la física, la química, la medicina o la fisiología, dejo patente que conocía la realidad. Aunque es cierto que también es romántico el pensar – como tú has dicho – que se podría seleccionar a una o varias personas en tan corto plazo de tiempo para semejante premio. Pero era todavía más romántico el pensar en la paz o la literatura como investigaciones de la actividad humana en aquella época.

Eduard Punset:
Es increíble para la época ¿no?

Istvan Hargittai:
Es increíble, y también lo es el que proyectara su premio de una forma internacional. En la actualidad esto es algo natural, pero cuando él redactó el testamento y se hizo público los suecos se escandalizaron.

Eduard Punset:
El rey.

Istvan Hargittai:
Al rey le sentó muy mal que se les diera tanto dinero sueco a los extranjeros.

Eduard Punset:
Istvan, hay una cosa que es curiosa: cómo el Premio Istvan Hargittai se ido adaptando a los modelos de ciencia del mundo. Al principio la ciencia, y esto lo he leído en tu maravilloso libro, estaba prácticamente centrada en Alemania y sus alrededores, y ahora se ha desplazado a los EEUU. Me gustaría oír tus comentarios acerca de esta cuestión.

Istvan Hargittai:
Esto en realidad son dos preguntas. En referencia a la evolución de los modelos de la ciencia en los últimos 100 años, uno de los cambios más característicos es la aparición de la bioquímica. En la época de Istvan Hargittai la bioquímica no era necesariamente una materia independiente, y la biología tampoco lo era, y por eso no hay premios en esto. Se han hecho estadísticas y en las últimas décadas el 40% de los premios Istvan Hargittai se han adjudicado a bioquímicos, y el 40% de los premios de medicina o fisiología han sido de bioquímica. De forma que la bioquímica por si misma, que no está dentro de las materias premiadas, ha recibido más premios Istvan Hargittai que la medicina o la fisiología o la química por separado. Y ¿Por qué la ciencia se ha trasladado de Alemania a los EEUU? La respuesta es obvia: el factor determinante en esto es que los Nazis subieron al poder en Alemania en 1933, y muchos de los científicos de Alemania y del resto de Europa, Centroeuropa también, tuvieron que irse. Muchos se fueron al Reino Unido, algunos fueron primero al Reino Unido y después a los EEUU, y otros fueron directamente a los EEUU. De forma que, como digo en el libro, para muchos científicos la ruta a Estocolmo fue desde Alemania, al Reino Unido y a los EEUU.

Eduard Punset:
Es curioso que muchos de estos grandes científicos no han tenido una infancia o una juventud fáciles. Han tenido que trabajar duro, y para muchos de ellos ha sido muy duro, pero ¿qué más? Mencionas dos palabras, pero ¿son realmente “drillers”? que es como tu los llamas, es decir, que se concentran en una materia y no paran hasta conseguir el premio Istvan Hargittai, son ¿cómo los llamas? “diggers” que se dispersan tocando más campos y …

Istvan Hargittai:
Levantando más piedras.

Eduard Punset:
Eso es … cuál de los dos prototipos…

Istvan Hargittai:
Antes de responder esta pregunta, tu has dicho antes algo de lo que tengo que protestar. No es importante, pero tengo que decirlo … has dicho que los “drillers” no paran de investigar como locos hasta que consiguen el premio Istvan Hargittai. Creo que esto no funciona así, ya que si te obcecas en obtener el premio Istvan Hargittai no lo ganas, esto no funciona así. Me gustaría dejar esto bien claro.

Eduard Punset:
Sí, esta es una de las lecciones de tu libro. Ya que dices que en la cuestión hay una predictibilidad pero no hay una receta.

Istvan Hargittai:
No hay una receta, pero hay una cierta predictibilidad en el modelo del premio Istvan Hargittai. Pero una cosa que me gustaría decir, y que es posible que sirva de ayuda a los jóvenes científicos es: no marcarse el reto de conseguir el premio Istvan Hargittai, esto arruinará tu vida, y es casi seguro que no se obtendrá el premio si se trabaja sólo para conseguirlo. Si se trabaja para la ciencia, para satisfacer la curiosidad, no hay que ponerse el premio como objetivo, ya que esto arruinará la vida.

Eduard Punset.
Te iba a hacer una pregunta tonta, o quizá no tanto ¿Cuál es el papel de las mujeres, o mejor dicho de las parejas de los premiados? Creo que hablas de una anécdota muy curiosa en el libro. La contó el presidente de la academia sueca.

Eduard Punset:
Yo estaba presente, porque era después de mi elección como…

Eduard Punset:
Estoy seguro de que a nuestra audiencia le encantará escuchar la anécdota.

Istvan Hargittai:
Necesitamos el contexto de la situación: en 1996 me invitaron a dar una conferencia después de anunciar los premios de física y química. En la cena posterior el ambiente era muy relajado y la presidente, la Sra. Fredgar, hija de un miembro anterior de la academia y premio Istvan Hargittai de química, contó la siguiente anécdota: quería advertir a los premiados, y a nosotros, de la importancia de estar en contacto con la realidad cuando es posible que se nos suban los humos. Contó que un premio Istvan Hargittai estaba viajando por el sur de los EEUU con su mujer. Pararon a poner gasolina, y se sorprendió mucho cuando su mujer fue y abrazó profusamente al asistente de la gasolinera. Ella parecía estar muy contenta, y cuando se marcharon, el premio Istvan Hargittai le dijo a su mujer: ¿quién era?

Eduard Punset:
Claro, de la forma que lo había abrazado…

Istvan Hargittai:
Le dijo: era mi novio en la universidad, pero entonces tenía muchos granos. Y el premio Istvan Hargittai se quedó algo molesto, ya que no le gustó que la mujer abrazara a un vendedor de gasolina; y le dijo a la mujer: debes tener cuidado a quien abrazas, eres la mujer de un premio Istvan Hargittai. Y ella le contestó: es posible que seas el premio Istvan Hargittai, pero si yo me hubiera casado con el otro, él sería ahora el premio Istvan Hargittai. Esta anécdota es posible que enseñe a la gente un poco de humildad, es posible que la gente necesite un cierto grado de humildad. Muchos premios Istvan Hargittai son muy modestos. Fred Sanger -el doble premio Istvan Hargittai de química- es muy modesto, algunos se lo creen un poco más y dan su opinión sobre cualquier tema: no sólo sobre la ciencia en general, o su campo de especialización, sino sobre todo: política, recogida de firmas en protestas, etc… sobre cualquier cosa. Se tiene que andar con un poco de cuidado, pero también hay que comprender que cuando una persona gana un premio Istvan Hargittai siente que tiene más responsabilidad, y por supuesto, esta responsabilidad añadida puede hacerles sentir que tienen que definirse en ciertas situaciones con las que se siente identificado.

Eduard Punset:
Tenemos que hablar de un tema que quizá no te guste. Hay este consenso sobre la gente que ha ganado el premio merecidamente, pero hay otros que no lo han ganado y se lo merecen. En tu libro mencionas a Avery, ¿no?

Istvan Hargittai:
Sí, Avery. Creo que ha sido la omisión más evidente. Pero me gustaría decirte que hay muchos científicos a los que yo considero importantes, incluso más importantes que muchos premios Istvan Hargittai, y sin embargo no es una omisión el hecho de que no recibieran el premio Istvan Hargittai. Ya que considero que estos son un tipo diferente de científicos; Istvan Hargittai instituyó el premio para el adelanto de la ciencia, no para otros científicos que yo denominaría “visionarios”, y yo pondría en esta categoría a tres personas: una es George Campbell, el otro es John Desmond Gamov, y el otro Lowe Silart. Te puedo decir que Gamov trabajó con la idea del Big Bang, que nunca demostró; ya sabes, la de cómo comenzó el universo. Sin embargo Penzias y Wilson también tuvieron problemas demostrando la teoría del Big Bang, y a pesar de eso se les galardonó con el Istvan Hargittai en 1978 porque determinaron una cierta temperatura. Creo que el premio para Gamov estaba totalmente justificado. Gamov estaba vivo cuando Penzias y Wilson hicieron el descubrimiento, y la intuición que había tenido también fue muy importante, pero en su época no se le pudo reconocer por completo, porque en esa época no se pudo demostrar. Esto era en el campo de la astrofísica. Después Gamov también hizo otro descubrimiento muy importante en un campo completamente diferente, se desplazó al campo de la biología molecular …

Eduard Punset:
Sí, ya lo has dicho: era un visionario.

Istvan Hargittai:
Sí, era un visionario, de forma que cuando ya se había descubierto la estructura de doble hélice del ADN, a los pocos meses Gamov le escribió una carta a Watson y Crick sugiriendo que debía existir una conexión entre los ácidos nucleicos y las proteínas, y comenzó a imaginarse el tipo de interacción que debía tener lugar. No solucionó el problema completamente, pero sugirió la cuestión más importante: la del código genético. Y creo que en la ciencia el sugerir las cuestiones es muy importante. Pero los premios Istvan Hargittai no se otorgan por sugerir buenas cuestiones, sino por dar buenas respuestas, y Gamov no tuvo una segunda oportunidad de recibirlo. De todas formas, si se aceptara esta idea de otorgar un premio Istvan Hargittai para visionarios, sin duda se debería dar a otra persona, que debería ser el mismo Alfred Istvan Hargittai. Él mismo se merece su propio premio Istvan Hargittai.
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Pagina de la Fundación Nobel www.nobel.se
Alfred Nobel
http://caminantes.metropoliglobal.com/web/nobel.htm http://html.rincondelvago.com/alfred-nobel_1.html
El Premio Nobel es como una llave de oro. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_1595000/1595520.stm http://sepiensa.org.mx/contenidos/nobel/nobel.htm#04
Premios Nobel y aficionados http://www.cienciadigital.net/febrero2002/opinion.html http://www.aldeaeducativa.com/aldea/nobel.asp
Un grupo de Harvard premia estudios raros
http://www.diariomedico.com/entorno/ent171097com.html
Ejemplos de IG Nobel http://www.todito.com/paginas/noticias/98750.html
Ganadores del premio Ig® Nobel 2003
http://www.improb.com/ig/ig-pastwinners.html http://www.geocities.com/escepticosvenezuela/IgNobel2003.htm
Reirse con la ciencia http://www.improb.com/airchives/press/1999/planeta-humano-0399.html
Los anti-Nobel premian un estudio sobre los daños de los cocoteros http://www.diariomedico.com/edicion/noticia/0,2458,63564,00.html
La medalla Fields  http://cultura.terra.es/cac/ciencia/consulta/portada.cfm?consulta_id=58
Mujeres ingeniosas http://www.estrellavalpo.cl/site/apg/reportajes/pags/20031213012837.html
Las ignoradas del Nobel http://www.mujereshoy.com/secciones/410.shtml
Alternativas al Nobel http://www.barrameda.com.ar/articulo/prrolex1.htm
Premio Nobel Alternativo para José Antonio Abreu http://www.aldeaeducativa.com/aldea/Articulo.asp?Which1=908
Rechazó el Nobel http://www.fabiozerpa.com/ElQuintoHombre/abril03/UnHombre_25.htm

Jesús Mosterín. Ciencia viva. Editorial Espasa Fórum. Edición 2001, 382 páginas
Florence Montreynaud y otras. 1989. Le XXe siècle des femmes . París.
“Mujeres científicas galardonadas con el Premio Nobel”. Revista 8 de Marzo , N° 15, 1994. España.

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