Por qué somos “cromo” somos?

Por qué somos “cromo” somos?

16-03-2004

REDES – TVE


REDES se adentra esta semana en las numerosas posiciones post darwinianas que nos permiten analizar el porqué somos como somos.
Así mismo se debate el porqué la selección natural que hasta ahora sabíamos que determinaba la estructura de nuestros cuerpos, determina también nuestra conducta.

“De la misma manera que si eres animal de caza necesitas piernas largas para perseguir a tu presa, es decir que los que tienen las piernas más largas son los que sobreviven, Darwin se dio cuenta de que cuando los animales tienen emociones, estas emociones también contribuyen a determinar tu nivel de éxito” afirma Janet Radcliffe–Richards profesora de filosofía de la Universidad de Londres y autora de numerosos libros de divulgación científico, en su conversación con Eduard Punset.

Radcliffe explica que la conducta de las personas también es un elemento importante que determina la selección natural y, por tanto, quienes son los que sobreviven. La filosofa británica analiza diferentes actitudes del hombre y la mujer en la búsqueda de sus parejas.

Los seres humanos somos genéticamente casi iguales a los primates y nos comportamos de manera muy parecida. Si hasta ahora sabíamos que la selección sexual determinaba las formas de nuestros cuerpo ahora vemos que también determina nuestras conductas como la manera de cortejar y como expresamos nuestros celos.

En el plató intervienen Mª Teresa Abelló, conservadora de primates del zoo de Barcelona y Mª Dolores Ochando, genetista de la Universidad Autónoma de Madrid. El programa también cuenta con sus secciones habituales de reportajes, “El experimento”, “El Informativo 3000” y la nueva convocatoria del concurso “La cuestión” en la que los telespectadores deben responder a la pregunta”¿Que ley ha deducido Vd. Tras observar el mundo, las personas o la historia?”.


Janet Radcliffe–Richards

Janet Radcliffe–Richards es profesora de filosofía la Universidad de Londres, UCL y ha escrito diversas obras de divulgación científica entre las que se encuentra "La Naturaleza Humana Despues de Darwin"

Eduard Punset:
La primera cosa que me viene a la mente cuando intento entender por qué somos de la manera en que somos es que hemos sabido cómo somos durante mucho tiempo, desde el principio del pensamiento intelectual, y parece ser que estábamos equivocados hasta hace dos siglos, e incluso entonces… ¿Puedes imaginarte cómo se veían las personas a si mismas en los últimos 2000 años. Antes de la revolución científica en el siglo XVIII?

Janet Radcliffe:
La manera en que se veían a si mismos dependía mucho de su forma de entender el mundo; y han habido muchas interpretaciones diferentes de cómo es el mundo y por lo tanto de cómo encajamos en él. Pero en nuestro tipo de tradición occidental hay principalmente dos formas de verlo: la de los antiguos griegos donde el ideal aristotélico ve al universo como una especie de todo ordenado con unas jerarquías, que iban de la materia inanimada en la parte más baja, a las plantas, luego los animales inferiores, luego los animales superiores y luego nosotros, y si se iba más alto estaba dios arriba de todo. Era una cuestión de valores añadidos.

Eduard Punset:
Y pureza.

Janet Radcliffe:
Sí, porque la mente era superior a lo físico, y de aquí es donde los cristianos tomaron prestada la idea, que la mente es superior a la materia, y la raíz de las ideas es que se debía cultivar el intelecto.

Eduard Punset:
Pero la gente de la calle en los siglo XVIII y XIX. Digamos antes de que se entendiera a Darwin ¿qué pensaban que eran?

Janet Radcliffe:
Pensaban que estaban hechos de materia pero que tenían un alma. Y el alma la dotaba dios, y dios le decía al hombre de la calle cuáles eran las cosas verdaderas a través de la Biblia.

Eduard Punset:
De manera que tenemos que esperar hasta Darwin para poder empezar a cuestionar la dualidad entre el alma y la materia.

Janet Radcliffe:
No, muchas personas lo habían cuestionado antes, incluso los griegos clásicos lo cuestionaron, pero tu estabas hablando del hombre de la calle. La cuestión es que hasta Darwin había un gran problema en el sentido de que el mundo parecía estar muy bien ordenado. Se analizaban los organismos y se podía ver lo inteligentemente bien construidos que estaban. Si eras una persona normal, cuando ves algo y está desordenado te da la impresión de que nadie está a cargo, pero en cuanto se ve algo como la construcción de una casa, o el ejemplo que se utilizaba entonces mucho: el mecanismo de un reloj, se piensa que alguien debía haber puesto eso en ese orden, ya que no podía haber sucedido al azar. Y pensaron lo mismo del mundo como un todo, no podían ver cómo los organismos podían estar tan bien armonizados a no ser que hubiera un diseñador, que era el encargado del diseño y mantenimiento. Y es muy difícil de entenderlo, y en la actualidad todavía hay mucha gente que no puede. Lo interesante de Darwin es que pensó una teoría que demostraba cómo se podía obtener el orden y el sistema de este tipo: los animales encajaban entre ellos y con el entorno, sin un plan, simplemente desarrollándose, sin ningún plan.

Eduard Punset:
Darwin también dijo al final de todo que la evolución se lleva a cabo por una selección natural absoluta. La gente gracias a ciertas variaciones intenta adaptarse al entorno…

Janet Radcliffe:
No lo intentan, lo que sucede es que si no se adaptan bien se mueren sin dejar descendencia.

Eduard Punset:
De manera que el hombre de la calle entonces…

Janet Radcliffe:
El hombre de la calle estaba muy preocupado por más de un motivo. El primero es que se intentaba apartar a dios de las cosas, y la vida no es tan confortable sin la idea de que Dios existe. La segunda es que siempre se pensó que los seres humanos eran un ser muy especial por encima del resto de la naturaleza, y muy diferentes. Y lo que les molesto soberanamente es que se les relacionara con los monos.

Eduard Punset:
Y que les dijeran que los hombres aparecieron sobre la tierra más tarde.

Janet Radcliffe:
Sí.

Eduard Punset:
Y que no eran el centro del universo.

Janet Radcliffe:
No.

Eduard Punset:
Esto debió de ser muy difícil para el hombre de la calle.

Janet Radcliffe:
Es muy difícil. Si crees que eres la cima de la creación, y que se tiene dominio sobre el resto de los animales. El que te digan que eres como uno más del resto de los animales, y que no hay un dios que te dotó con el alma debe ser duro. Si se ve a uno mismo como una especie de animal darwiniano, que simplemente ha evolucionado, se empiezan a plantear un tipo diferente de preguntas sobre quiénes somos. El mismo Darwin empezó a hacer esto, ya que se dio cuenta que en cuanto los animales evolucionan con emociones, y razonamiento, y son capaces de decidir lo que hacen, todo este tipo de características que tienen esos animales serán decisivas para determinar quien sobrevive. De la misma manera que si eres un animal de caza, necesitas una piernas largas para perseguir a tu presa, o sea que los animales con las piernas más largas son los que sobreviven. Darwin se dio cuenta de que en cuanto los animales tienen emociones, esas emociones también contribuyen a determinar tu nivel de éxito. Cuando se acepta que somos animales evolucionados, y que somos de esta manera porque sobrevivimos con éxito, podemos empezar a decir qué tipo de características físicas y conductuales son las que han hecho a los animales, incluidos nosotros tener tanto éxito.

Eduard Punset:
Mi pregunta es… qué emociones hemos empezado a descubrir y nunca habíamos buscado antes. Quiero decir la competición sexual, por ejemplo… o ¿por qué son las mujeres más desconfiadas, que los hombres?

Janet Radcliffe:
Bueno porque a lo largo…. hay que retroceder un paso para poder entender esto. Hay que saber que en la naturaleza, la hembra es la que más invierte en el desarrollo de la descendencia. Para empezar la hembra produce un óvulo que es más grande que el esperma. Y la mayoría de las especies desarrolla un huevo, o algo más grande como un feto, dentro de su cuerpo. Y si eres un mamífero además tienes que amamantar y cuidar de los bebés durante un cierto tiempo. Los machos hacen un tipo bastante diferente de inversión. En algunas especies simplemente deposita el esperma y se larga sin hacer mucha más inversión. En los seres humanos, si se es una mujer, como mucho se puede producir un hijo al año. Un hombre si tiene éxito, potencialmente puede producir miles de hijos al año, tendría que ser un hombre con mucho éxito y luchar contra los otros hombres. Pero significa que los hombres están en una especie de competición que no tienen las mujeres porque la mujer sólo puede tener un hijo. De manera que la mujer se preocupa mucho de la calidad del hombre con el que se empareja, mientras que el hombre puede estar interesado en emparejarse con la que sea, si puede seguir emparejándose con otras. Lo que han pensado los evolucionistas es que las hembras deben tener mucho cuidado con los machos que seleccionan y tienen que probarlos. Esto depende de la especie, una especie que no se empareja porque la hembra cría al descendiente sola, elegirá a un macho que sea fuerte y así los descendientes también serán fuertes.

Eduard Punset:
Pero esto no sucede con los humanos.

Janet Radcliffe:
No, con los humanos está muy claro que en algún momento de la evolución, la descendencia mejoraba si también los hombres, además de las mujeres, invertían en el desarrollo de los hijos. De manera que las mujeres tienen que tomar en consideración que el hombre tenga unos buenos genes y además que sea un hombre en quien confiar. O sea que hay que asegurarse que será el tipo de hombre que proveerá y en el que se puede confiar que no se largará a gastárselo todo con la descendencia de otra.

Eduard Punset:
¿y por qué somos tan celosos los dos: tanto las mujeres como los hombres, aunque de forma diferente?

Janet Radcliffe:
Una vez más, es una de esas teorías interesantes ya que mientras que se pensaba que todo estaba socialmente determinado, se decía que el único motivo por el cual la mujer se ponía celosa era porque las mujeres necesitan al hombre que las mantenga ya que no se podían mantener económicamente. O sea que cuando la mujer no depende de la manutención del hombre dejaría de ser celosa. Pero esto no funciona así. Las mujeres siguen siendo celosas. Pero los hombres también lo son: y lo que los evolucionistas dicen es que para un hombre el verdadero miedo, el peligro, es poner toda su inversión en desarrollar un hijo que es de otro hombre. De manera que el verdadero miedo, que no es un miedo consciente, es emocional, es una emoción producida por la evolución, es estar muy enfadado si su mujer se empareja con otro hombre ya que entonces está corriendo el riesgo de poner sus recursos en el hijo de otro.

Eduard Punset:
Los genes.

Janet Radcliffe:
Efectivamente.

Eduard Punset:
Estás explicando cómo somos.

Janet Radcliffe:
El problema es que esto es muy controvertido, y hay mucha gente que no lo acepta. Yo encuentro fascinante la manera en que la evolución fija la forma en que somos.

Eduard Punset:
Analizando más profundamente cómo somos, o porqué somos de la manera que somos, somos egoístas, tenemos una cierta capacidad para un poco de altruismo, y si esto es cierto: por qué y en qué casos.

Janet Radcliffe:
Bueno después de que Darwin formuló la teoría tradicional de la evolución había problemas, ya que parecía que implicaba que cada animal tenía que ser egoísta ya que si hay que ganar la competición hay que concentrarse en la carrera y no hay tiempo para cuidar a los otros, porque serán los otros los que ganen. A los únicos que se les puede cuidar son a los propios hijos, y sin embargo vemos constantemente este altruismo en todas partes…

Eduard Punset:
¿en todas partes?

Janet Radcliffe:
Bueno, en algunas.

Eduard Punset:
¿es otro tipo de altruismo?

Janet Radcliffe:
El otro tipo aparece cuando vives en un grupo social, la pregunta es cómo funcionará mejor un grupo social – un grupo de gente viviendo todos juntos. Intentemos imaginar dos grupos que viven uno cerca del otro. Hay un grupo que está lleno de egoístas – que siempre están haciendo trampas y aprovechándose – y el otro grupo que ha aprendido a cooperar y que se ayudan entre ellos y velan por los intereses ajenos. El grupo cooperador, probablemente funcionará mejor – evolutivamente – que el grupo de egoístas, que se pasan la vida luchando. En el grupo cooperativo se organizan para trabajar juntos, y sacarán más provecho de todos los recursos, o sea que si la evolución es capaz de hacernos personas que cooperan y capaces de abandonar nuestros propios intereses para poder establecer lazos de unión con otros, entonces funcionaremos mejor que como individuos egoístas.

Eduard Punset:
Y para acabar, qué crees? siempre habrá esa gran línea divisoria entre los que creen en la inmortalidad y la moralidad del universo, y aquellos que no reconocen ningún plan, ni ninguna moralidad?

Janet Radcliffe:
Creo que es así. Hablando en términos generales, si se es una persona religiosa tradicional, uno cree que dios tiene al mundo bajo su control moral. Dios es el que sabe cuál es el plan general, y haciendo caso de lo que dios dice ya se pone el propio granito de arena para que se cumpla ese plan general. Pero si no se cree que exista este plan general, entonces se tiene un problema moral completamente diferente; entonces la pregunta es: cómo vamos a construir el mejor y más feliz universo sin una idea preconcebida, con lo que tenemos. Y eso quiere decir que uno mismo ha de construirse las reglas a medida que avanza, y no tenemos ninguna pista. Apenas nos estamos empezando a dar cuenta de esto, y en cierto modo es la mayor revolución intelectual que se ha producido, creo yo, y todavía no la hemos asimilado.



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