MANIPULANDO CÉLULAS MADRE

MANIPULANDO CÉLULAS MADRE

Dirección y presentación: Eduard Punset
Fecha de emisión: 11/11/2001
Programa nº 214 – REDES – TVE

 


Con la manipulación de células madre los científicos pueden hacer algo con lo que la ciencia siempre había soñado: crear materia viva. Es lo que Piero Anversa y Bernardo Nadal-Ginard ya han conseguido en el New York Medical College. En sus últimas investigaciones, estos dos médicos han demostrado que se puede crear nuevo tejido, un nuevo fragmento de corazón, que repare el corazón dañado tras un infarto de miocardio. Y ello a partir de las propias células del paciente. Esto abre un nuevo paradigma científico: el corazón está formado por células que se pueden regenerar.

Eduardo Punset entrevista desde Nueva York a Piero Anversa, cardiólogo y director del Instituto de Investigación Cardiovascular en el New York Medical College, y a Bernardo Nadal-Ginard, genetista molecular en el mismo instituto. Sus experimentos conjuntos suponen un enorme avance en medicina porque han descubierto el valor de las células madre adultas como posible terapia para múltiples enfermedades. En las células madre, o células germinales, se hallan las instrucciones para crear cualquier tipo de tejido humano. Normalmente, se obtienen de embriones o de sangre del cordón umbilical.


PIERO ANVERSA Y BERNARDO NADAL-GINARD

Piero:
Lo que yo digo es muy simple: el equilibrio entre la muerte celular y la regeneración celular. Si la muerte celular predomina es un fallo cardiaco; si la regeneración celular equilibra la muerte celular no tendrás un fallo cardiaco.

Bernardo:
Pero puedo asegurarte que no se diferencia mucho de una cuenta de banco, si se saca más dinero del que se ingresa se acaba en la bancarrota. Si sólo sacas el dinero que ingresas, el saldo queda equilibrado. El corazón no es diferente a la cuenta del banco. ¿Estás de acuerdo, Piero?

Piero:
Estoy completamente de acuerdo.


Punset:
¿Por qué creéis que han suscitado todo este interés las células madre? ¿Es porque estáis acercando la ciencia a las cosas cotidianas y la hacéis más práctica?

Piero:
Creo que la sorpresa más grande que nos llevamos fue que estábamos generando no solamente nuevas células musculares del corazón, sino que teníamos también los vasos y todos los otros componentes: teníamos un nuevo tejido, un nuevo corazón, un nuevo fragmento de corazón.

Bernardo:
Creo que parte de esto tiene que ver con la historia de la humanidad y el mito de Prometeo. Prometeo hacía que la materia de desecho se convirtiera en materia viva, y creo que las células madre también empiezan ahí: por primera vez los biólogos o los médicos manipulando un sistema vivo podemos hacer algo, crear algo desde el principio, convertirlo en tejido; y creo que eso es parte de su atractivo intelectual: es crear algo, hacer aparecer algo nuevo a partir de un material básico.


Piero:
El concepto que todavía predomina en el 99,9% de cardiólogos y en el 99,9% de científicos relacionados con la cardiología -de forma experimental y práctica- es que se cree que nacemos con -digamos- 100 células en el corazón, éste se contrae 77 veces por minuto durante 100 años, y nos morimos y todavía tenemos esas células, de manera que este lugar biológico siempre es el mismo y nunca se cambia. Si se pierde una, no se puede reparar…

Bernardo:
Te quedan 99…

Piero
Exacto, te quedan 99 …

Bernardo:
Si pierdes dos, quedan 98…

Piero:
Nosotros empezamos a poner en duda este concepto, y el hecho de que pudimos demostrarlo utilizando un sistema -y más recientemente un corazón humano enfermo- en el que podíamos generar nuevos músculos y nuevos vasos cambia los paradigmas, como muy bien dijo Bernardo un día en una reunión en Dallas: "hemos cambiado los paradigmas". El paradigma era que el corazón estaba formado de unas células que no se podían regenerar, y el nuevo paradigma es que el corazón está formado por unas células que podemos regenerar. Por tanto, ahora tenemos un nuevo paradigma y podemos afrontar el tema de una manera diferente.

Punset:
Piero, esto es mágico. Lo que estás diciendo es que el corazón no es un órgano terminalmente diferenciado. Tu dices que es algo que está en el proceso de diferenciación o que podemos intervenir en él y hacerlo… ¿es así?

Piero:
Sí, esto es correcto.

Punset:
Bernardo, he oído que decías en algún sitio que las células tienen dos formas de morir: necrosis, y dices que es algo sucio, y la otra es apoptosis, el suicidio programado de la célula, y esta es limpia. ¿Tu trabajas con la célula sucia, que se revienta en la membrana o esperas a que la célula se suicide de un forma limpia antes de intervenir? ¿Cuándo intervienes?

Bernardo:
Déjame que te diga algo. Este concepto de la muerte de las células por necrosis o apoptosis en el corazón, este hombre de aquí, Piero, fue el primero en anunciarlo, y por desgracia mucha gente no quiso creerlo. De hecho mucha gente sigue sin creerlo ahora, por lo tanto el mérito de la idea le corresponde a él. Pero una de las cosas que me parecen espectaculares en la regeneración por medio de células madre es que normalmente, en los ratones, cuando se produce el infarto de miocardio, en seguida se manifiesta la fibrosis, lo cual quiere decir que las células han muerto de la manera sucia, se ha producido la deformación del corazón y ha aparecido la cicatriz (la fibrosis, que es una cicatriz mala). Con las células madre no hay cicatriz, lo cual significa que estas células han modificado el comportamiento y lo que antes resultaba sucio ahora resulta limpio.


Punset:
Bien, vais a decirme exactamente qué pensamientos acudieron a vuestra mente cuando visteis que esa célula madre, que creo que procedía de la médula y se había inyectado en el corazón de un ratón, visteis a esa célula enlazarse con tejido vital y funcionar casi como cualquier otra célula. ¿Qué pensasteis?. Bernardo, ¿qué pensaste?

Bernardo:
Piero es el que debería decírtelo porque él es el que estaba mirando al microscopio y yo estaba a su lado. Cuando lo vi -en primer lugar no soy tan experto en patología como él, de hecho no tengo ninguna experiencia-, Piero dijo: "veo una banda, veo una banda, y es el miocardio".

Punset:
Un músculo…

Bernardo:
Sí, un músculo. Y lo miré y era enorme, y le dije a Piero: "No puede ser. Es demasiado bueno para ser cierto". Parece como si estos ratones hubieran ido a Lourdes o a Fátima y se hubiera producido un milagro, como si de alguna manera hubieran obtenido un corazón nuevo.

Punset:
Piero y Bernardo: es incorrecto decir que si podemos calcular el tiempo que tardan estas células madre en regenerar un trozo de tejido, probablemente podríamos calcular cuánto se tardaría en generar de nuevo un corazón o el 40% de un corazón: de un corazón viejo, moribundo o enfermo. ¿Cuánto tardaríamos?

Piero:
Creo que antes de darte yo una respuesta me gustaría oír la opinión de Bernardo, ya que no hay nadie que conozca mejor que él la diferenciación de los miocitos.

Bernardo:
Bueno, si hablamos de la media de infartos de miocardio probablemente con los números que hemos visto -y hay mucha variación, así que esto hay que tomarlo con muchas precauciones, porque los números no son muy precisos- probablemente podemos regenerar la mayor parte de la cicatriz o del tejido muerto en cuestión de un mes o de mes y medio, y en casos de infartos muy graves podrían ser dos o tres meses. No creo que necesitemos mucho más para reparar la mayor parte del daño producido en el miocardio.

Punset:
Caramba, y hasta ahora, Bernardo, no hemos hablado, en ningún momento de esta conversación, de medicamentos o producto farmacéutico alguno. ¿Es cierto esto que digo? Corrígeme ¿tiene razón mi audiencia al pensar que estamos hablando de la posibilidad de regenerar tejido coronario simplemente por medio del corazón mismo?. Es una especie de proceso autocurativo, de corrección. ¿Lo entiendo bien, Piero?

Piero:
Sí. Creo que de alguna manera tengo que hacer un comentario que quizás no debería hacer, pero lo haré de todos modos. Nuestra orientación es la terapia celular específica de ciertos órganos. Así que lo que estamos buscando Bernardo y yo, y el laboratorio entero, es la identificación y caracterización de una célula madre cardiaca. Me refiero a observar si tenemos en el corazón células que son primitivas, y utilizándolas podemos reparar mejor y más rápido el corazón de lo que vemos que lo hace la célula madre hematopoyética. Porque si lo pensamos bien, estamos utilizando una célula que ha sido programada para producir sangre: la ponemos en el corazón y le pedimos que produzca tejido muscular. Esta célula tiene pues que reprogramarse y cambiar completamente. Si existe una célula madre residente, una célula madre cardiaca, y llegamos a entender cómo se mueve, cómo se regula, cómo podemos manipularla, seremos capaces de tener una célula que está lista para producir tejido muscular y reparar el daño en el corazón de manera más rápida y más eficaz.

Bernardo:
Y la razón por la que Piero te está diciendo todo esto es porque él ya conoce la respuesta.

Punset:
Que ya puede hacerlo.

Bernardo:
Sin duda.

Piero:
Tenemos algunas observaciones preliminares.

Punset:
Volvamos a tu experimento. Aquel en el que tú estabas mirando desde fuera y Piero estaba mirando por el microscopio. Tu viste células que habían muerto después del ataque de corazón que había sufrido el ratón dos días antes. Y tu viste un tejido que se había creado de nuevo…

Piero:
Bueno, reemplazando el área dañada.

Punset:
Pero estaba muy lejos… ¿Cómo conseguiste saber o indicar el lugar exacto en que el tejido había resultado dañado para afirmar que las células nuevas habían surgido muy cerca de ahí y no muy lejos?.

Piero:
Creo que hay dos puntos. Uno es que el procedimiento experimental fue tal que probamos inyectar en la región vecina al infarto para ver si estas células madre hematopoyéticas eran capaces de migrar al tejido dañado y regenerarse. Y lo segundo, que fue una sorpresa para todo el mundo -incluído yo mismo, que era inicialmente más optimista que Bernardo- es que el tejido regenerado ocupaba toda el área del infarto al cabo de unos nueve días.

Bernardo:
La distancia que viajaron es tremenda. Imagínate la distancia es como para un humano la distancia de la tierra a la luna…

Punset:
En proporción…

Bernardo:
Y estas células saben donde ir. Hay algo en la cicatriz, en el tejido muerto, que les dice que se dirijan allí, quiero decir que las células van donde han de ir.

Punset:
¿Quién les dice a dónde ir?

Bernardo:
Las otras células se lo dicen.

Punset:
Las otras células se lo dicen, segregan algo….

Punset:
Es increíble.

Punset:
Olvidémonos un momento del ratón y pensemos en las células madre humanas y el trabajo aplicado a los seres humanos. Simplemente nos adelantamos un poco a lo que sucederá dentro de muy poco. En primer lugar: ¿de dónde sacamos las células madre? o ¿de dónde las sacaríamos?, ¿de células madre fertilizadas in vitro que no hubieran sido usadas?. Esta sería la primera posibilidad. ¿De abortos, de células de embriones abortados? o ¿qué otra posibilidad hay?, ¿del cordón umbilical?.

Piero:
No creo que haya que preocuparse por eso. Esto ya se ha hecho. Cualquier paciente que tenga un cáncer metastático y necesite grandes cantidades de quimioterapia ¿qué hacen con él? Le inyectan citoestáticos, que es un factor estimulante, lo cual conduce a la producción y proliferación de células madre en la médula espinal, y de ahí pasan a la circulación sanguínea, las recogen, las cultivan, las almacenan y las someten a quimioterapia intensiva y luego las inyectan en el sistema hematopoyético…

Bernardo:
Es un transplante de médula hecho con sus propias células, así que las células se han estado extrayendo siempre, las de la médula ósea.

Punset:
Pero vuestra segunda gran revolución, si lo he entendido bien, es que se pueden extraer de una célula adulta. Decís que no os incumben todas estas tonterías acerca de si es ético o no. Decís que podéis coger una célula adulta, y, ¿cómo podríamos decirlo?, rebobinarla en cierto modo, y conseguir su diferenciación en la célula que necesitáis. ¿Es así?

Piero:
Normalmente me gusta decir que hemos tenido mucha suerte de haber obtenido resultados utilizando una célula madre adulta, resultados que en cierto modo eran sorprendentes e impredecibles. Para el corazón, en la actualidad, parece que una célula madre hematopoyética adulta puede hacerlo. Eso no quiere decir que lo mismo vaya a suceder en cualquier órgano y que vayamos a necesitar células madre de embriones en una situación concreta. Así que actualmente estamos utilizando células madre adultas, pero si en el futuro necesitamos células madre de embriones también las utilizaremos. La idea es que hay que utilizar lo que sea necesario para prolongar la vida y curar las enfermedades.

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