EL SECRETO DE LA VIDA

EL SECRETO DE LA VIDA

 
REDES-TVE
5-1-2005

Se rumorea que una noche hace poco más de 50 años James Watson y Francis Crick entraron extremadamente exaltados al pub donde solían acudir después del trabajo y este último gritó: “hemos descubierto el secreto de la vida!!!”. No era una exageración, habían descubierto la estructura en doble hélice del ADN, y posiblemente fundado la biología molecular moderna.

Otros científicos han sido partícipes en esta revolución, pero uno de los más destacados es Sydney Brenner, el entrevistado de esta semana en REDES. Brenner fue el responsable de entender cómo se leía la información grabada en el código genético, descubrió el ARN mensajero, y recientemente secuenció el genoma del gusano c. Elegans. El colofón a su carrera fue el premio Nobel de Medicina recibido en el 2002. Pero esto no lo ha parado, a sus casi 80 años continúa activo investigando sobre biología molecular y empezando nuevos proyectos sobre el sistema nervioso central, el cerebro.

Hablaremos con Sydney Brenner sobre el código genético, sobre qué es la vida, sobre su visión de la ciencia, el cerebro, la secuenciación del genoma humano, las aplicaciones de la biotecnología, la bioética, el futuro de la genética… pocas personas en el mundo pueden reflexionar sobre la futura revolución en la biotecnología con el conocimiento y perspectiva histórica de este gran sabio.


CON Sydney Brenner

Recibió el Premio Nobel de Medicina en el año 2002 en reconocimiento a sus trabajos sobre regulación genética del desarrollo y muerte celular. Actualmente trabaja en el Instituto Salk de La Jolla donde fue nombrado Distinguised Profesor en el año 2001.

Eduard Punset:
Los genes son transmisores de información. Y tú dices algo importante, casi misterioso: la información no es, o es algo muy diferente a la materia. ¿Qué quieres decir con esto?

Sydney Brenner:
Creo que lo interesante es analizarlo históricamente. Cuando empezó la ciencia, se separó el mundo vivo del mundo inerte: lo animado de lo inanimado. Y efectivamente, en el campo de la química creyeron que había dos disciplinas diferentes: la química inorgánica, que era la que se encontraba en el mundo no vivo, y la química orgánica. Respecto a los físicos, que siempre han pensado que eran los científicos más profundos, en el sentido de que sus teorías eran muy profundas, estuvieron perdidos durante mucho tiempo intentando explicar cómo funcionaban los seres vivos. De hecho incluso hasta el siglo pasado creían que era necesario construir nuevos principios físicos, que no se podían aproximar algunos conceptos de la física con algunos de la biología. Resumiendo, el problema de los físicos es que no saben química, aunque la química es una ciencia física; pero la mayoría de los físicos no saben química. Cuando apareció la bioquímica, la química de la materia viva, se debatió durante años con el problema de “de dónde se obtienen los materiales para crear organismos”, y “de dónde surgía la energía para crearlos”. Esto al final se solucionó. Pero lo que es nuevo en la biología molecular es el concepto de la “información”. Porque es un concepto muy difícil de entender. ¿Qué es la información biológica? Dicho de manera muy sencilla, la química de la información es una rama de la química, la química de los genes, y trata de la manera en que la información está incorporada en ellos. No está incorporada, como en un ordenador, en pequeños cargadores eléctricos o en campos magnéticos, sino que está incorporada en una secuencia de bases en el ADN.

Eduard Punset:
Bueno, hay vida porque hay replicación de cosas similares, y hay copia de cosas similares porque hay genes. ¿Significa esto que la replicación es la firma de la vida? ¿Podemos pensar en un mundo en el que no haya copias, que simplemente se mantienen por lo que ya hay allí?

Sydney Brenner:
Creo que es un poco más que lo que dices. Hay un físico, Von Newmann, que imaginó que había una máquina que hacía copias de ella misma; pero para copiar la máquina, lo que necesitaba era tener un codificador, un programa si quieres, y entonces se construía una segunda máquina en la que se usaba la información del programa, y luego se copiaba el programa, que era algo muy simple, se copiaba el programa en la segunda máquina, y hasta aquí se tenían dos máquinas que podían hacer lo mismo de nuevo. Por supuesto, si el programa no estaba copiado con precisión, entonces se obtenía una mutación y unas máquinas resultaban más eficaces que otras, y así se podía empezar a tener también las propiedades de la evolución. ¿Se podía decir que la máquina estaba viva, o que era un simulacro? Yo creo que estaba viva, dependiendo de que definición tengas de la vida, pero quizá algo vivo debería tener otra propiedad añadida. Creo que hay algo básico, y es que cuando pensamos en una máquina, pensamos en el diseñador de la máquina, en que alguien diseñó la máquina, la codifico y la dejó funcionar. Pero la esencia y lo maravilloso de los sistemas vivos es que evolucionan sin que haya un diseñador. Y esto es todavía un gran problema que hay que resolver en el futuro.

Eduard Punset:
Déjame que vaya ahora al momento en que llegaste a los EEUU, en 1954 más o menos, en Coldspring Harbour. Dijiste algo como “ahora comienzo con la ciencia moderna”. Ya se que no tenías mucho tiempo libre para pensar en otras cosas, pero ¿has pensado alguna vez por qué eran los EEUU el lugar de la ciencia moderna en 1954 – y todavía lo es en la actualidad?

Sydney Brenner:
Bueno, creo que lo primero que hay que decir es que nací en Sudáfrica, un lugar donde casi no se estudiaba la ciencia, ni la moderna ni la antigua. De manera que igual que muchas de las persona que no viven en el centro quieren ir al centro, yo me fui a Inglaterra, que en aquellos momentos ocupaba posición bastante central en el panorama científico. Y ya en Oxford intenté estudiar una asignatura que todavía no se había inventado, a la que denominé “autofisiología”; pero lo que al final estudié fue química física, porque me di cuenta de que los problemas que finalmente encontraríamos en biología serían químicos. Pero luego me fui a los EEUU, porque era el país más desarrollado científicamente. Había un gran número de científicos, tenía muchos medios y unos grandes laboratorios, y todavía los tiene. En nuestro campo, en los EEUU se hace el 80% de la ciencia que se hace en todo el mundo.

Eduard Punset:
Allí conociste a gente como Gamov, y a muchos otros. Las personas que hacen investigación sobre los premio Nobel, y tu eres un premio Nobel, dicen que en la ciencia hay dos tipos de científicos. Uno es el visionario, que analiza muchas cosas a la vez, y el otro es el “taladrador”, el que es capaz de profundizar más en la investigación en un solo campo. A tí mismo, cuando leo lo que has publicado, me es muy difícil catalogarte…

Sydney Brenner:
Bueno, lo que me gustaría explicar es que Isaiah Berlin escribió un ensayo maravilloso llamado El erizo y el zorro, que es una fábula griega y significa más o menos lo mismo. El erizo sabe mucho sobre una cosa, mientras que el zorro sabe un poco de todo. Una vez me preguntaron si yo era un erizo o un zorro: el mismo ejemplo que el del taladrador. Y yo decidí que no soy ninguno de los dos, que soy un pulpo que tiene ocho grandes brazos y que quiero saber todo sobre todo.

Eduard Punset:
Después de tantos años de preocuparte por el código genético… tu eras el que más sabías del famoso gusano C. elegans, y sobre la secuenciación de los genes, y después de haber participado en el proyecto del genoma humano… en cierto momento dijiste que te gustaría analizar sistemas más complejos, algo que también le sucedió a Crick. Y decidiste analizar el sistema nervioso, diciendo que si hay que estudiar a los gusanos, pues está muy bien, pero que como el sistema más complejo que existe parece ser el sistema nervioso de los humanos, habías decidido analizar éste. Después de todos estos años, ¿crees que sabemos mucho más ahora acerca del sistema nervioso y del cerebro de lo que sabíamos hace 10 años?

Sydney Brenner:
El cerebro es el sistema biológico más complejo producido por la evolución, y el cerebro humano es el más complejo de todos los cerebros. El único cerebro que puede rivalizar con el cerebro humano, o al menos rivalizar en complejidad –y cuyo estudio sería interesante–, es el cerebro del pulpo, que es un cerebro muy complejo para un invertebrado. De manera que los cerebros de los pulpos me parecen muy interesantes, y quiero empezar a estudiarlos. Porque quiero estudiar cómo la naturaleza hizo surgir la complejidad en otro tipo de cerebro…

Eduard Punset:
En otra rama…

Sydney Brenner:
… En otra rama del árbol. Probablemente los pulpos son tan inteligentes como los ratones, evidentemente no tan inteligentes como los seres humanos. Pero volviendo a tu pregunta: siempre estuve interesado en el sistema nervioso, y durante muchos años pensé que sería algo muy difícil, muy intricado. Y justamente por eso empecé con el gusano c. elegans, que tiene un cerebro muy simple, de sólo 300 células. Nos llevó mucho tiempo, pero finalmente conseguimos crear un diagrama completo de su cerebro, y ahora sabemos cómo están conectadas todas las células. Si se pudiera reproducir el comportamiento a partir del diagrama de conexiones, se habría solucionado el problema de ese cerebro. De hecho he demostrado que en principio el comportamiento es computable a partir de los diagramas de conexiones cerebrales.

Eduard Punset:
Que puede serlo.

Sydney Brenner:
Que puede serlo. O que debería serlo, puesto que no existe nada más que pueda explicarlo. Y esto es cierto para todos los diagramas de conexiones, tomados en abstracto. De hecho, creo que esta es la clave para entender la complejidad biológica a todos los niveles.

Eduard Punset:
En la enseñanza y en la investigación Tu siempre has dicho es muy bueno observar diagramas, apreciar las diferentes escalas. Tu dices: Fijaos en las escalas; la gente no se fija en las escalas, un microbio no es un elefante. Y dices que es bueno dibujar… veo que continúas con esta idea.

Sydney Brenner:
Bueno, sí. Creo que esa será la clave para comprender muchas cosas. La mayoría de la gente diría: el comportamiento de los gusanos es demasiado simple, no me interesa; lo que me interesa son los comportamientos complejos, como el enamoramiento, la conciencia y cosas así. Pero no: yo creo que este es un problema muy difícil, y creo que si aprendemos a resolverlo, seremos capaces de resolver muchos más: otras simulaciones reales. Porque claro está: nadie ha diseñado ese sistema nervioso. No es como un programa informático, que alguien ha escrito. Ha evolucionado, vía selección, y eso constituye una parte necesaria de nuestra comprensión.

Eduard Punset:
Se que tu has trabajado con un pez japonés..

Sydney Brenner:
el “fugu”..

Eduard Punset:
El fugu, que pertenece a la familia de los peces globo, no? Es fascinante lo que hacías y muy útil. Este pez tiene más o menos el mismo número de genes que nosotros los humanos, pero con una gran diferencia, y es que en uno de nuestros genes hay 60.000 bases de longitud y el del pez globo tiene sólo 5.000 o 6.000.

Sydney Brenner:
Yo llamaba al genoma del fugu el genoma de las rebajas, porque nos daba un buen descuento. Ahora todo esto ya está publicado. La clave es que su ADN es mucho más fácil de estudiar, y se ha demostrado que tiene un gran uso en la interpretación del genoma humano, como yo había predicho. En su momento nadie me apoyó, y me temo que fue debido en parte a este tipo de organización científica, que se puede denominar estalinista, en la que todo el mundo decide qué se debería hacer y cómo debería hacerse, y no permiten ninguna desviación, no soportan alternativas. Pero bueno, afortunadamente tuvimos quien nos apoyó y lo hicimos.

Eduard Punset:
Y ahora estamos más cerca…

Sydney Brenner:
Ahora estamos más cerca de la interpretación de los genomas. Me temo que la mayoría de la gente cree que serán los ordenadores quienes descubrirán la respuesta, pero yo no creo que sea así. Sigo creyendo que se necesitará un análisis del genoma mucho más profundo del que la mayoría está haciendo en la actualidad, porque verás…

Eduard Punset:
Para aprovecharnos o para…

Sydney Brenner:
Sí, este pez ha sido muy útil porque es una ayuda, es decir, es una herramienta, y creo que es básico el análisis de cualquier genoma, no sólo el humano… porque lo más fascinante, el reto intelectual más importante, es ver si podemos reconstruir el pasado a partir de estas secuencias. Porque en cierta forma lo que hay ahí es el registro de la historia y tenemos que aprender a leerla.

Eduard Punset:
Y para el futuro ¿qué crees que sucederá en el futuro? Seremos capaces no sólo de recordar todo el pasado, sino de controlar un poco mejor el futuro, quiero decir…

Sydney Brenner:
No, esta es una de las cosas sobre las que reflexioné mucho cuando estaba viajando el año pasado por motivo del 50ª aniversario del descubrimiento del ADN. Tuve que dar muchas conferencias y oír a mucha gente que hablaba del perfeccionamiento genético del hombre.

Eduard Punset:
La genética germinal ¿no?

Sydney Brenner:
Sí, la genética germinal. Pero lo analicé cuidadosamente y al final pensé que esa no podía ser la manera de hacerlo, porque el hombre ya ha abandonado la evolución biológica, es tecnología obsoleta; porque si observamos lo que el hombre ha conseguido en los últimos 10.000 años, no lo ha conseguido gracias a los genes sino por el cerebro. Aunque el cómico Woody Allen dijo que el cerebro era el segundo órgano más importante del cuerpo humano, en realidad es el más importante. Y creo que podemos mejorarnos mucho más por medios culturales, por medio de lo que produce nuestro cerebro, por el producto de nuestra interacción con otras personas, por intentar cambiar el mundo: mejor que cambiar los genes, cambiemos el mundo.

Eduard Punset:
Desde el punto de vista de los genes, probablemente no somos más inteligentes de lo que lo éramos hace 60.000 años. Y dices que para el futuro lo que cuenta es la tecnología, la cultura, el cerebro. Que son los que pueden modelar el futuro más que la biología.

Sydney Brenner:
Sí, también creo que es muy importante darnos cuenta de que uno de los rasgos fundamentales de la especie humana es la diversidad. Todo el mundo es individual, todo el mundo es diferente. Creo que el hecho de que todos tengamos un aspecto diferente fue algo importante en la selección natural y nuestro éxito como especie. Por lo tanto creo firmemente que no deberíamos hacer nada para frenar esa diversidad. Creo que la purificación del genoma sería un camino claramente equivocado, porque además, probablemente lo purificaríamos muy mal..

Eduard Punset:
Voy a lanzarte unas cuantas cifras que fueron muy populares en una investigación muy seria que se hizo hace 10 o 15 años sobre los índices de homicidio. Y estas cifras eran de 900 asesinatos por cada millón de personas al año en Chicago. Y se comparaba con Inglaterra y Gales donde se producían unos 30. La conclusión que se sacó de ahí es que incluso a pesar de que los índices eran diferentes, cuando se comparaban la estructura y las edades de los crímenes que se habían cometido eran idénticas. Ahí tenemos una receta para entender que los genes juegan un papel, y el entorno juega otro papel. Ya se que no entrarás en este debate entre la naturaleza y el entorno, pero tú que conoces tan bien los genes, cómo ves este problema.

Sydney Brenner:
Bueno, creo que es correcto decir que son los genes los que forman a un bebé. Eso es lo que hacen. Y también puede haber muchas cosas en el cerebro de un individuo que estén condicionadas desde el nacimiento, como estas que has nombrado. Sabemos que las enfermedades mentales tienen una base genética, o sea que es algo posible. Pero también sabemos que en la naturaleza humana el entorno juega un papel importantísimo. Una vez me pusieron el siguiente ejemplo, me dijeron que un colega mío había descubierto el gen de la obesidad, el que hacía que la gente fuera gorda, y yo dije: no, ese gen lo descubrí yo hace mucho tiempo; y me preguntaron: cuál es? y yo dije: es el gen que abre la boca. En primer lugar es ridículo pensar que haya un gen que pueda abrir la boca, pero es casi lo mismo decir que pueda haber un gen para la homosexualidad o la obesidad o cualquier cosa parecida. En estos procesos de gran complejidad se pueden ir encontrando cada vez más mutaciones en genes implicados, pero pueden haber innumerables causas de ese defecto. Pero para que funcione en toda su complejidad hay que tener funcionando a todos sus genes.

Eduard Punset:
Y para acabar, una gran parte importante de nuestra audiencia es muy joven, en tu trabajo he encontrado una serie de pistas para la gente que quiere estudiar o hacer investigación. Quiero mencionarte unas pocas: dos o tres. Dices por ejemplo: en mi niñez me di cuenta de que era inútil preguntarle a la gente las cosas que quería saber; lo mejor era hacerlas, experimentar. Y para los que quieren reformar hoy la enseñanza ya sabes que está muy de moda lo de “aprender haciendo”. En cierto modo todavía piensas así ¿no? Que la mejor forma de aprender es hacer.

Sydney Brenner:
Sí, creo que una de las cosas que hoy vemos es que todo el mundo cree que no podrá conseguir algo si no sigue un curso. Hay que seguir un curso; y la gente que sigue un curso y aprueba el examen está entonces cualificado. Pero la mejor forma de aprender algo, de saber acerca de algo nuevo – y yo todavía lo hago porque los cursos son inútiles, no pudo seguirlos – es conseguir un libro y empezar a leer acerca de aquel tema. Y entonces, por medio de la lectura voy asimilando el conocimiento que hay ahí a mi manera. Y por supuesto el hacer es parte de la ciencia; hacer los experimentos es un arte que es agradable por si mismo.

Eduard Punset:
Otra pista que das a la gente es que siempre se necesita a alguien de fuera que vea los problemas en los que uno está inmerso. Porque si se está inmerso a veces se olvida… y acabas siendo un ignorante.

Sydney Brenner:
Sí bueno, esto está muy relacionado porque si se sabe demasiado sobre un tema dirás simplemente que no funciona; mientras que si uno es ignorante va intentando cosas, y por supuesto va descubriendo cosas nuevas por el hecho de estar intentándolo. Lo bueno que tiene ser joven es que eres un outsider y se es muy afortunado porque se es ignorante de la mayor parte de las cosas. De manera que las mejores oportunidades de hacer ciencia para los jóvenes está justamente en hacerla. A mi me gusta decir que todos los niños, de 4 o de 5 años, están interesados por la naturaleza. El otros día fui a una conferencia y el que la impartía dijo que de niño aprendió ciencia porque solía desmontar la radio y luego aprendió a montarla. Y yo dije, nosotros hacíamos lo mismo, solíamos coger una mosca y quitarle las patas, pero luego no podíamos montarla otra vez. Digo esto porque creo que en el fondo todos los niños son naturalistas y parece que quieren explorar la naturaleza. Desgraciadamente van a la escuela y esto la escuela lo mata. De manera que yo creo que con los niños de 5 años habría de olvidarse de la escuela y la universidad, y empezar con el doctorado a los 5 años, y que durara 20 años.

Eduard Punset:
Durante la transición española fui ministro de relaciones exteriores con Europa y recuerdo que cuando decía “vamos a intentar esto”, siempre me decían: bueno, esto ya se ha intentado y no se puede hacer. La conclusión que saqué de ahí es que los ministros no deberían ocupar su cargo más de 6 meses, porque entonces empiezan a saber demasiado y se convierten en inútiles. Otra pista, y ésta es casi la última: es que es muy ventajoso cambiar de trabajo. Y no lo dices explícitamente, pero parece como si te refirieras a la miseria de un trabajo fijo. Un trabajo para siempre. Eso no es bueno: para la persona o para la ciencia.

Sydney Brenner:
Bueno creo que en el futuro… cuando hablo de un trabajo fijo me refiero a permanecer en un tema, uno crece con su tema. Muchos científicos pronto se convierten en gestores de la ciencia más que en científicos, al menos en mi campo; todavía quedan algunos que no.

Eduard Punset:
Los listos arriba y los tontos abajo.

Sydney Brenner:
Sí y creo que en el futuro la gente va a tener muchos trabajos. Y de jóvenes empezarán haciendo investigación; y luego podrán cambiar y hacer otra cosa. Creo que algunos cuando lleguen a los 50, podrán incluso pagarnos para hacer ellos ciencia en un laboratorio, como un hobby, como ocio. Creo esto puede ser muy interesante, más que ir a jugar al golf, o hacer muchas de las otras cosas que hacen los que se jubilan de trabajos importantes. Deberían probar esto.

Eduard Punset:
Y continuar haciendo preguntas.

Eduard Punset:
Hay que seguir haciendo preguntas, y quizá se debería ir por ahí. Quizá a los 80 uno puede convertirse en estudiante universitario y estudiar literatura francesa.

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